Enriqueta Faber, el medico mujerEnriqueta Faber, Natural de Francia, habiendo fallecido su esposo, un distinguido médico que había ejercido en las filas del gran ejercito de Napoleón, y habiendo sufrido el dolor inmenso de la perder una hija, siendo niña, dentro de su inconsolable situación, se entregó a los estudios de la ciencias médicas, valiéndose para ello de los libros que había heredado de su compañero de matrimonio y que formaban parte de su valiosa biblioteca.
Encontrándose Enriqueta dispuesta, a ejercer la profesión de médico, sustituyo su traje de mujer por el de hombre, y después de haber permanecido en Madrid, donde obtuvo el titulo de Dr. en Medicina, se dirigió a la Habana, haciendo la reválida del mismo, y mostrando la posesión de ambos documentos, se presento en la muy histórica ciudad de Nuestra señora de la Asunción, en 1819, con el objetivo de ejercer la profesión de la medicina. No hacia mucho tiempo que ejercía la profesión de Médico Municipal el Dr. Enrique Faber, quien se interesa en la Srta. Juana de León, quien respondió a las manifestaciones y promesas de amor, entonces aquél hace la petición de manos, los padres, que no tuvieron inconvenientes en acceder a su solicitud, quedando concertada la fecha de la boda para muy breve tiempo. Por lo que fue necesario que el Dr. Faber tuviese que solicitar, con fecha 23 de julio de 1819, un permiso para contraer matrimonio pues por no tener padres ni parientes este era necesario, practicadas las informaciones, con los testigos Luis Albert y Juan Albert, antes el escribano Lafita, el Alcalde Ordinario dictó la siguiente resolución, el 30 de julio de 1819, que siendo Enrique Faber, mayor de 25 años de edad, que no tiene padres ni parientes en la Isla, que es católico, apostólico romano y que no tenia desigualdad entre él y su prometida, concedía el permiso necesario para que pudiese contraer matrimonio con Juana de León y la boda fue celebrada el 11 de agosto de aquel año, en forma esplendida, con mucho lujo, concurriendo a la misma todo lo mas saliente de la muy culta sociedad de Baracoa.
El sacerdote que actuó en la celebración en la iglesia Parroquial fue Don Phelipe Sáname, hijo de Baracoa, como auxiliar del cura Párroco, que se encontraba ausente Vicente Antonio Lores. Habiendo transcurrido tres meses de la celebración del matrimonio, por una imprudencia cometida por la criada de servicio, se pudo descubrir, que el Dr. Faber era de sexo femenino. El caso fue el siguiente: viendo la criada que la puerta del baño se encontraba medio abierta, (por la brisa que soplaba), hizo su entrada, creyendo que estaría desocupado, cosa que ocurría con frecuencia, siendo grande su sorpresa, al ver que el Dr. Faber presentaba todos los caracteres de una mujer. Sin moverse y sin saber que actitud debía tomar, la criada se resolvió a salir, pero fue interrumpida su acción, por el Dr., que, con promesa de gratificarla con una esplendida suma de dinero le exigió, mediante juramento, ante Dios y la Virgen, que lo que había visto no podía comunicárselo a nadie, pero esta se lo dijo a una tía y esta a otros personas hasta que llego a oído de un tío de Juana quien aprovechando que el Dr. Faber no estaba en casa fue a ver a su sobrina interrogándola al respecto, esta mostrando su estado de sufrimiento se hecho a llorar, diciéndole al tío, él es mi esposo, ante la iglesia y Dios, y mi médico, dispuesto a curar mi enfermedad, confesó esta al tío que ella no había tenido relación con su esposo, pues este le decía que primero estaba su salud, pues la tenia engañada de padecer de tuberculosis. Y el tío de Juana, se dirigió hacia el Juez de Instrucción para presentar la denuncia contra el delito cometido por el llamado Dr. Enrique Faber. El proceso cada día arrojaba más gravedad para el Dr. Faber, el que decidió marcharse para la Habana, con el objetivo de entrevistarse con el Obispo D. Juan F. Díaz Espada y Landa, lo que llego a realizar y confesare la verdad diciendo que se había casado con la bella Juana de León por el parecido de esta con su hija. El obispo noble y generoso le dijo que nada podía hacer por ella porque su caso estaba en manos de la justicia pero que pediría clemencia ante el gobernador. Así Enriqueta regresa a Santiago donde es juzgada, y sancionada a 18 años de reclusión en la Casa de Recogidas ,o por influencias del Obispo fue puesta el libertad, pero con la condición que abandonara le isla, con dirección a la Florida. Una vez anulado el matrimonio Juana de León contrajo matrimonia con D. Eduardo Miguel Chicoy, habiendo formado un hogar próspero, teniendo gran descendencia. Existieron versiones que Juana había salido del país y se había encontrándose con Enriqueta, pero en 1917 cuando se escribe la obra, Narraciones Históricas de Baracoa, vivía en la ciudad el Sr. Eduardo Gaya Chicoy, nieto de los esposos Chicoy-León, encontrándose en España, donde servia al ejercito su hermano el capitán Miguel Gaya Chicoy, que dan crédito a lo escrito aquí. |



